Entre el 7 y el 9 de septiembre de 2026, la Fonoteca Nacional de México, en Ciudad de México, acogió el II Encuentro Iberoamericano de Archivos, organizado por Iberarchivos e Ibermemoria y dedicado al uso de la inteligencia artificial en la preservación documental, tema que ya había tratado el I Encuentro, virtual, en octubre de 2024. Según el programa oficial, hubo ponentes de diez países del espacio iberoamericano, con un programa de becas dirigido específicamente a archiveras, con enfoque de género.
España participó a través de la Subdirección General de los Archivos Estatales, que además ejerce la secretaría técnica de Iberarchivos, el programa bajo el que se organizó buena parte del encuentro. Esa misma subdirección tiene bajo su paraguas administrativo al Archivo General de Indias, en Sevilla: uno de los principales archivos para estudiar las relaciones históricas entre España y América, y la fuente primaria de buena parte de la investigación que este Instituto realiza en el Archivo Indiano de Identidades Transatlánticas.
Tiene su gracia: la misma oficina que coordina técnicamente el debate sobre IA y archivos es, en el organigrama, la que custodia el fondo que menos ha dicho al respecto. En las búsquedas realizadas para este brief (comunicados oficiales del AGI y de Iberarchivos, hemerotecas y el propio programa del encuentro) no hemos localizado ninguna postura pública, proyecto piloto o iniciativa concreta del Archivo General de Indias sobre el uso de inteligencia artificial en su documentación, ni surgida de este encuentro ni anterior a él. Hay antecedentes de aplicar estas técnicas a documentación del AGI: el proyecto Carabela (IAPH/UPV, Drassana 28, 2020), que aplicó reconocimiento de escritura manuscrita sobre miles de imágenes obtenidas de PARES, aunque eso documenta una colaboración de investigación, no necesariamente una política propia del archivo. IA generativa y reconocimiento o indexación de manuscritos son tecnologías relacionadas pero distintas, y conviene no tratarlas como equivalentes.
No es necesariamente una omisión: el encuentro de México fue, según su propia convocatoria, un espacio de diálogo técnico entre archiveras y archiveros, no un foro donde se anuncian políticas concretas, y España sí tuvo asiento en la mesa. Pero si el debate sobre cómo debe tratar la inteligencia artificial a los archivos compartidos ya ha empezado, vale la pena preguntar qué papel piensa jugar en él una institución que, como esta Fundación, trabaja a diario con uno de esos fondos. Por ahora, el archivo que más páginas ha escrito sobre América es también el que menos ha escrito sobre su propio futuro.
